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​Autoestima

Por Is Barrera


Se nos dice constantemente lo importante que es tener buena autoestima. Me faltarían los dedos para enumerar las veces que este mes he escuchado esta palabra. No quisiera irme a la etimología; y es que siempre he pensado que existen tantas interpretaciones para esta única palabra cuyo significado aparente, extrapola dos adjetivos: bueno y malo.




Que importante es sentir que nos aman, cuánto lo es que nos amemos, es inexplicable el sentimiento de orgullo cuando algo nos agrada en nosotros mismos; porque hemos vivido el dolor del rechazo, de no gustar ni gustarnos, de crecer sin sentirnos representados y cuando nos identificamos con algo se nos dice que es feo, tonto, que está mal. Y una vez que la conseguimos -si logramos hacerlo- queremos aferrarnos y no soltarla, nos inunda el temor de que esta nos sea arrebatada y que empecemos de cero. Sin embargo, claro que la vamos a perder en algún momento. Calma, que no estoy asegurando que viviremos eternamente temiendo; y es justo esto lo que quiero explicarte; en mi proceso de amor, de autoconocimiento, seguridad y autoestima, llegué a sentirme amada, satisfecha y capaz, pero…


La perdí, me tomó años y en meses logré perder todo por lo que trabajé. No puedo -por más que quiera- describir el dolor y frustración que sentí, porque nadie me dijo lo que quiero decirte, nadie me dijo que está bien no tener autoestima todo el tiempo, no pasa nada si después de amarte te sientes insatisfecho. Autoestima no es ni bueno ni malo, autoestima es el proceso de aprendizaje que vamos a vivir día a día durante toda nuestra vida, es el sentirte bien y mal o el sentimiento de rareza, felicidad o monotonía. Está bien no saber qué sentir; porque se nos exigió con tanto fervor que construyeramos algo que no entendíamos y que todo el mundo está construyendo sin terminar y que fluye con las emociones, el día a día y con todo lo que estamos por descubrir.

​Mi autoestima está en proceso, con idas y vueltas, bajadas y subidas, como una montaña rusa y lo mejor que podemos hacer con eso es aceptar que no tenemos el control de todo. Ojo, que tampoco se trata de no manejar nuestras emociones, el autoestima -o su construcción- nos permite regular las emociones para tener un manejo adecuado de nuestra persona y que lo que nos afecta, sea solo la emoción que viene a enseñarnos algo; lo que nos hace sentir bien sea la recompensa a un proceso de trabajo, pero ambas nos siguen forjando y nos dan la oportunidad de seguir creciendo y son transitorias. Así que sigamos construyendo, aprendiendo y valorando cada emoción; porque podemos crecer y ayudar a más personas con sus procesos dando amor, paciencia y respeto porque cada autoestima es diferente. Recuerda que no tenemos que crecer solos, en el siguiente botón puedes acceder al Tellonym para participar en la siguiente edición de Ámbar te escucha, en caso de que necesites un consejo.



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